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La
reciente prohibición de los toros en Barcelona y su inminente desaparición del
orbe taurino, trae a colación otra afición desaparecida, la de Bolivia.
Aunque
las razones sean distintas, es triste comprobar que la Fiesta es vulnerable a
muchos factores: Indiferencia y política ha sido en los catalanes, descuido y
ausencia de identidad taurina, lo fue en el país sudamericano.
Bolivia
tuvo dos circunstancias positivas que promovieron la tauromaquia en su territorio y que la llevaron a ubicar dentro de los nueve países que conformaban
la geografía taurina del siglo pasado..
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- La primera fue en 1915 al construirse una plaza de toros en La Paz a iniciativa del acaudalado boliviano Néstor
Palazuelos. El coso, nombrado al comienzo “Acho del Altiplano” cambió después a Olympic, estaba ubicado en el barrio San
Pedro, tenía un aforo de 6000 localidades, ruedo vallado e instalaciones
completas; allí se organizaba un buen número de corridas anuales con matadores
de diversas nacionalidades.
Por su
ruedo han pasado toreros como: Juan Doblado, "Torquito", “El Vizcaíno”, Cayetano Ordóñez, Juanita
Cruz (quien se retiró de los ruedos en esa plaza) Luis Procuna, Carlos Arruza, Rafael
Gonzáles "Machaquito” Mariano Guerra "Guerrita", Paco Lara, Morenito de Valencia, Raúl Acha”Rovira”
Juan De Lucas, Lorenzo Pascual “Belmonteño”, Salomón Vargas (el gitano del que
Curro Romero admite haber aprendido la perfección del toreo de capa) El Nene,
Paco Céspedes, Miguel López “Trujillano”, Rafael Santa Cruz, Guillermo Rodríguez
“El Sargento” y muchos más.
- La segunda circunstancia favorable se
dió en la década de 1940 con el renovado interés por los espectáculos taurinos
que trajo la migración de ciudadanos españoles terminada la Guerra Civil de su país
en 1939.
El enorme auge que la Fiesta Brava adquirió en Bolivia, repercutió con
fuerza al norte, allende sus fronteras, en dos ciudades relativamente cercanas:
Puno y Cusco en el Perú

Plaza de Toros Olympic de La Paz . Paco Céspedes, Machaquito y Belmonteño
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Puno,
puerto fronterizo, paso obligado hacia Bolivia, construyó un recinto firme para
albergar su afición (la Plaza Arenas del Lago) y Cusco respondió al poco
tiempo construyendo un moderno coso en plena avenida El Sol donde se celebraban
festejos en la temporada seca pero siempre fría, de Abril a Octubre.
La masiva
demanda de ganado de lidia para espectáculos en la región, era bien
abastecida ya que la zona cuenta con reses bravas desde los tiempos de la
conquista, cuando se les trajo exprofesamente para resguardar las tierras que
los colonizadores adquirían por encomienda o por invasión
Por pelajes y hechuras, esas reses se identifican como provenientes del centro
de la península ibérica, los denominados Toros de la tierra. Justamente, el
mismo tipo de ganado que dió lugar a la formación de algunos encastes fundacionales
a comienzos siglo XVI en España. Los toros de Maspule, Raso Portillo, Cabrera o
Vasqueños; fueron cercana sangre a la de los llegados entonces a Perú.
El
comportamiento naturalmente agresivo de ese ganado (dedicado a la guardianía en
vez del arado) fue preservado por los terratenientes, quienes posteriormente, le encontraron mercado en los
festejos taurinos regionales; manejando su selección y cruza por separado. Tal
como lo han hecho las familias Romero, Silva, Álvarez, Zárate y algunas más.

Toro de Romero-Carrión embistiendo con codicia y clase a la muleta de Paco Céspedes
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Para la primavera del año 1951, el empresario cuzqueño Felipe Hernán Moscoso Madueño,
organizó un ambicioso ciclo de corridas con los triunfadores de la temporada
boliviana que acababa de terminar. Se programaron cinco corridas de toros contratando
a los matadores españoles Mariano Guerra y Juan de Lucas para alternar con los
peruanos Guillermo Rodríguez “El Sargento” y Paco Céspedes recientemente
alternativado en La Paz.
Como
atractivo agregado, trajo de Colombia a la joven rejoneadora Ana Beatriz Cuchet
y a los astros andaluces del flamenco, la pareja “Los Chisperitos” quienes
aperturaban el espectáculo junto a vistosas demostraciones ecuestres a cargo de
Don Miguel Cuchet; ex torero español, padre de la rejoneadora y Maestro de equitación.
La
corrida inaugural anunciada para el 23 de Setiembre, acartelaba a Guillermo Rodríguez
“El Sargento”, Juan de Lucas y Paco Céspedes con toros de Fernando Romero
Carrión.
La
tarde tuvo un accidentado comienzo ya que el primer toro se inutilizó al salir
de chiqueros y fue reemplazado por uno de Mario Álvarez. En fatal coincidencia,
este toro reemplazante, produjo una
espectacular voltereta a El Sargento que le costó la vida una semana después al
declarársele una infección tetánica en la fractura abierta del índice derecho a
consecuencia de la cogida.
(Pulse en carteles para agrandar)
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Programa de la primera corrida de la Temporada Cusco 1951.
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Cusco 23 de Setiembre 1951
Guillermo Rodriguez, Juan de Lucas y Paco Céspedes
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En la segunda corrida el 30 de Septiembre, debuta con mucha expectación Mariano
Guerra “Guerrita” , se sustituye al diestro herido Guillermo Rodríguez con el torero nacional
Raúl Elías y repite Paco Céspedes, el triunfador de la primera tarde.
Se
lidió esta vez, un encierro completo de Mario Álvarez que permitió el triunfo
de los nacionales Elías y Céspedes, Guerrita no estuvo acertado con el estoque
y se fue de vacío.
La alegría
de una buena tarde se empañaba por las noticias provenientes de la Clínica
Paredes que informaban de la extrema gravedad de El Sargento
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La corrida del viernes 12 de Octubre, tercera de la Temporada, se dedicó a la
memoria de El Sargento que había fallecido días antes. El Padre Dominico Sadoc
Calderón ofreció una homilía antes de la corrida y durante la apertura, los
caballos de la exhibición ecuestre marcaron solemne paso lento, mientras la
guitarra y castañuelas de Los Chisperitos lloraban soleares en el tablado del
ruedo.
Al toque de clarín, partieron plaza la rejoneadora
Ana Beatriz Cuchet, Juan de Lucas, Raúl Elías y Paco Céspedes. Juan de Lucas
destapó el tarro de las esencias, estuvo inspirado y sentido. Raúl Elías al
igual que sus compañeros hizo brindis al cielo aunque no tuvo suerte con su
lote y Paco Céspedes arrebatando con pundonor y entrega, fue sacado a hombros

Paco Céspedes, honró el brindis al El Sargento con una emotiva faena.
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Para el
domingo 14 de Octubre con el ambiente taurino a tope, se celebró la cuarta corrida con las localidades agotadas de antemano.
Se presentaron los
triunfadores de la tarde anterior: Paco Céspedes y Juan de Lucas junto a
Mariano Guerra que reaparecía para reivindicar su cartel. El encierro: tres de
Mario Álvarez y tres de Juan Bautista Zárate.
Mariano Guerra tuvo una gran tarde corto cuatro orejas. Paco Céspedes tres y Juan de
Lucas una en dos meritorias faenas solo opacadas por su espada.
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Se cerró este memorable ciclo en el Cusco, el 21 de Octubre con una corrida de
cinco toros (uno de rejones) y cuatro matadores donde se disputarían el trofeo de la Temporada,
“Una artística Oreja de Plata”
El
público tenía sus preferencias repartidas entre la maestría de Guerrita, la
gracia del gitano Juan de Lucas, la voluntad y valor de Raúl Elías y la clase y
entrega de Paco Céspedes. El ambiente de máxima expectación entre los
aficionados, se vivía desde temprano en las afueras de los hoteles donde se
hospedaban sus ídolos, se rumoraba que hasta corrían apuestas tipo quinela en
los bares de la ciudad.
La
tarde comenzó con fuerte granizada que aunque escampó pronto, no dejó lucir los
caballos de Ana Beatriz, el ganado de Julio Silva fue áspero con dificultades,
los cuatro toreros dieron lo mejor de si y la Oreja de filigrana de plata se
fue para Paco Céspedes quien toreó y triunfó en las
cinco tardes de la temporada Cusco 1951.

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Fotografías

En la ganadería de Don Fernando Romero: Ana Beatriz Cuchet, Don Miguel Cuchet, la esposa del ganadero, mi madre Eugenia Linares, el ganadero anfitrión, mi padre Paco Céspedes y Pepe Céspedes, autor de este escrito. (Año 1951)

Ana Beatriz Cuchet (tercera desde la izquierda) Nació en Bogotá en 1933. Debutó exitosamente en Madrid el 7 de Agosto de 1955 con reses de Sánchez
Fabrés. Su padre, Miguel Cuchet (quinto desde la izquierda) En su juventud, actuó
de sobresaliente en la corrida del 16 de Mayo de 1920 en Talavera de la Reina la
aciaga tarde cuando José Gómez "Joselito" encontró la muerte en las astas del
toro "Bailaor". 

En la Plaza de Armas del Cusco: Posando con Los Chisperitos y mi madre.

Con mi padre en un año de triunfos.
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60 años hace de estos sucesos rescatados de la memoria en mi lejana niñez con la ayuda
de fotografías, carteles y recortes periodísticos. En ese tiempo, la afición
boliviana ha desaparecido por ausencia de identidad taurina, nunca surgieron
toreros de la tierra ya que los extranjeros copaban sus temporadas y ferias.....
una lastimosa realidad.
Paradójicamente,
los toreros peruanos vivieron en esa época, una circunstancia parecida en la capital Lima
donde se había creado una Feria Grande que para coger aire elitista, cerró sus
puertas al torero nacional por 22 años.
Desde
su creación en 1946 hasta 1968 (con las escasas excepciones de Santa Cruz,
Montani y Valle) La Feria de Octubre o
Temporada del Señor de los Milagros fue el escaparate mundial donde NO se
exhibieron los toreros de la tierra, a diferencia de otros países con mas
orgullo y menos complejos que han logrado producir toreros de talla
internacional haciendo alternar los suyos con los mejores, quizás no para
competir pero si para obtener roce y exposición al resto del planeta taurino.
Fue tan
sumiso y apocado el concepto con el que se creó la Feria grande en Perú que ni
siquiera se pensó en hacer respetar la solera de la Plaza de Acho al no exigir
que los matadores extranjeros confirmen su alternativa en Lima.
Poco se ha cambiado..... 60 años no es nada.
Pepe Céspedes Linares, Baltimore 25 de Octubre 2011
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